Aportes para una ciudadanía plena

Los cambios sociopolíticos requerirán que se contemplen en la adquisición de la ciudadanía no sólo aspectos referidos a la nacionalidad,sino también a la participación política y a la adquisición de un trabajo digno para alcanzar un desarrollo integral de la persona.En éste sentido la misión de la escuela será fundamental.
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Política y Educación: Aportes para una Ciudadanía Activa

Por Lic. Marcelo Albornoz

En esta oportunidad desarrollaré brevemente uno de los aspectos que conforman a la ciudadanía. Me estoy refiriendo a la política, porque esta sigue siendo el arte de lo posible, o sea una manera racional de organizar nuestra convivencia en un marco de justicia para alcanzar la paz. Este planteo puede parecer al menos optimista y en cierto sentido cercano a una visión “contractualista” de la organización social, pero a través del mismo no se pretende desconocer la compleja y dinámica evolución histórica, por el contrario, se trata de rescatar la faz más loable de dicha ciencia para ponerla al servicio de los intereses mayoritarios. Consideró que rescatando lo esencial de politólogos como Rousseau y sus preceptos respecto de cómo se construye la voluntad general: ”Afirmo , pues , que no siendo la soberanía sino el ejercicio de la voluntad general, no puede enajenarse nunca, y el soberano, que no es sino un ser colectivo, no puede ser representado más que por si mismo” . Las necesarias y esenciales virtudes ciudadanas planteadas por Montesquieu, de patriotismo y republicanismo ; el derecho de resistencia a la opresión sostenido por el filosofo ingles John Locke y más recientemente , las consideraciones del pensador Giovanni Sartori respecto de las funciones de la política y de sus estudiosos, que desde sus investigaciones , análisis e interpretaciones al complejo entramado sociopolítico , traducen sus implicancias , poniéndolas al servicio de los sectores populares , para permitir de esa forma que los mismos se apropien de manera crítica de las múltiples connotaciones que el fenómeno manifiesta y a partir de ello promover un desenlace realmente democrático . Lo precedente también lo podemos relacionar con el proceso de “concientización” sostenido por Paulo Freire. Estos análisis tampoco desconocen la suerte de las “democracias latinoamericanas” y sus severos condicionamientos característicos de los últimos años, nos referimos, entre otros, al endeudamiento, la pobreza, la marginación social y la corruptela dirigencial. Por el contrario, creemos que dichos problemas sociales se “solucionan” con más democracia y política, pero no en sentido formal, sino real, o sea, a través de la autentica participación ciudadana que la reconozca más como estilo de vida que como forma de gobierno.” Es una forma de vida que, como tal, consiste en la necesidad de la participación de todo hombre maduro en la formación de los valores que regulan la convivencia humana, sea desde el punto de vista del bienestar social general o del pleno desarrollo de los hombres como individuos”. El contexto histórico actual requiere que distintas instituciones sociales como la escuela aborde dichas temáticas y estimulen en sus actores análisis críticos respecto de sus causas y consecuencias, reconociendo en ese proceso los distintos intereses en pugna. Solo a partir de ello se crearán las condiciones necesarias que permitan remover los obstáculos que entorpecen los procesos de igualdad y equidad social. En este sentido la escuela se debe posicionar como una organización social compleja y verdaderamente democrática y participativa, de donde surjan propuestas y posibles respuestas para sus destinatarios, o sea para toda la comunidad en donde ella está inserta. “Las personas comprometidas con un currículo más participativo comprenden que el conocimiento se construye socialmente,”…” en un currículo democrático, los jóvenes aprenden a ser interpretes críticos de su sociedad” Esto requerirá entre otras cosas que el conjunto de profesores adopte su verdadero rol de intelectuales transformadores al servicio del progreso social. Obviamente que estos cambios son incompatibles con los “modelos” educativos tradicionales en donde se espera de ellos la asunción de un rol “técnico profesional” , priorizando en tal sentido la transmisión “objetiva y neutral “ de los contenidos científicos disciplinares . Las acciones en esta dirección son por lo menos inadecuadas y erróneas como lo plantea el catedrático Jaime Trilla quien reconoce la importancia del rol docente como facilitador de este tipo de debate .Esta “politización” de la educación contribuye a formar ciudadanos críticos del momento histórico que les toca vivir, y no requiere de grandes cambios curriculares, sino más bien de replanteos y reconceptualizaciones de los contenidos socio cívicos y filosóficos de la currícula .

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