Cristianismo y Revolución

En épocas de crisis globales y revisión de paradigmas nos pareció apropiado compartir una de las tantas visiones que constituye la Iglesia como pueblo de Dios. A continuación extractamos los párrafos más salientes de la obra de Gustavo Morello.
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Cristianismo y Revolución

 

Por Gustavo Morello

Universidad Católica de Córdoba (Argentina)

En épocas de crisis globales y revisión de paradigmas nos pareció apropiado compartir una  de las tantas visiones que constituye la Iglesia como pueblo de Dios. A continuación extractamos los párrafos más salientes de la obra de Gustavo Morello.   

Jesuita; Sacerdote; Licenciado en Filosofía; cursó estudios de comunicación social, y estudios teológicos; Maestría en Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba. Docente en distintas Facultades de la Universidad Católica de Córdoba. Ha publicado artículos de ética social y estudios sobre fe y política, en distintos medios de nuestro país. Miembro del Centro ExtraMuros de Pensamiento sobre cuestiones de Frontera. Coordinador del Centro Proética,

El objetivo de este trabajo es analizar las relaciones que se dieron entrela Iglesiayla Izquierda, en Argentina, en la década de 1960. No se trató de un diálogo entre “instituciones” sino entre “culturas”, una religiosa y otra política, dentro de un contexto de modernización y conflicto.

Cristianismo y política

La pregunta clave para el análisis que nos proponemos realizar es qué papel jugó la fe en la acción revolucionaria del cristiano; y en qué medida la praxis revolucionaria del católico se nutrió de su fe. Una influencia indiscutible en el núcleo ético-mítico de los latinoamericanos, es el cristianismo.

Parte de la utopía socialista en América Latina fue cristiana o muy influenciada por el relato cristiano. Este es, especialmente, el caso de Argentina. Por otra parte, para muchos cristianos de América Latina, la mejor creencia política fue el socialismo. Izquierda e Iglesia son movimientos de masa, predican la liberación de la esclavitud y la miseria.

La Nouvelle Theólogie

 

Durante la década del cincuenta se gestóla Nouvelle Theólogie, una importantísima renovación teológica cristiana. Fue un movimiento de relectura de la tradición cristiana a la luz de los autores modernos. Se redescubre y revaloriza el pasado propio de la mano de pensadores ajenos. El desembarco dela Teología Nuevaen América Latina se da con los seminaristas de todo el continente que cursaban sus estudios de filosofía y teología en Lovaina, Insbruck y París.

Una propuesta de este movimiento es revalorar el cristianismo primitivo, y proponer como un ideal, las comunidades de los cristianos del siglo I y II, en dónde se compartían los bienes, había una genuina preocupación por los pobres y atención a los problemas comunitarios, donde la coherencia de vida y la crítica al poder del Imperio los llevó a sufrir persecuciones.

El Vaticano II

El Concilio Vaticano II será el punto  culminante de todos estos cambios. De la lectura de sus textos se destaca la revalorización de lo humano.

Aquel, tuvo importantes repercusiones en América Latina a partir de  la participación destacada de los obispos del Tercer Mundo, quienes  empujaron  ala Iglesiaa conocer y reconocer los problemas de la injusticia, el subdesarrollo y el colonialismo. De esta manera,la Iglesiaaprende a pensarse desde América Latina.Esta preocupación se remonta a León XIII yla Rerum Novarum.Del corpus doctrinal hemos tomado tres notas que influirán en los años ’60.

La antipatía cultural con el liberalismo, el enemigo, para la enseñanza social católica, siempre fue el liberalismo. Desde la creación del Estado moderno, pasando por la separación de la fe y la vida, hasta la postulación del libre mercado absoluto. No es quela Iglesia haya pensado que sería posible o deseable la abolición del capitalismo: su objetivo fue corregir lo más negativo del capitalismo; pero la aversión sigue estando ahí. El ethos católico es anticapitalista.

La simpatía cultural con el socialismo

La concepción del “bien común” también acercó las posturas dela Iglesiay la izquierda. La doctrina católica siempre limitó las libertades individuales al bien común y al respeto por el otro. Fue una “alianza” de facto contra el capitalismo positivista y liberal lo que acerca ala Iglesiacon el marxismo. El objetivo es proteger la dignidad del hombre, su vida y su cuerpo, no sus posesiones.

No se puede defender a los pobres o luchar por la justicia desde un sistema que originó el sistema de miseria en el que se vive. Los cristianos se acercan a la izquierda interesados en una “conversión”, en un cambio de mentalidad, y no se preocupan tanto por la conquista del poder, que sería algo posterior. Hay un interés primero social y después político.

Quela Doctrina Socialdela Iglesiahaga énfasis en el mundo del trabajo, no es un dato menor en la evolución de los grupos cristianos radicalizados en Argentina. Justifica “teológicamente” la aproximación de los grupos cristianos al peronismo.

La dignidad humana como criterio

Una constante del pensamiento cristiano ha sido la preocupación por la dignidad del hombre. La identificación del mensaje cristiano con los pobres es permanente. La cuestión ha sido como operativizar la defensa de esa dignidad, destacándose que cuando está conculcada la dignidad humana, se justifica el uso de la violencia defensiva contra una tiranía evidente y prolongada (Populorum Progressio, 31). Si la voz de Dios está en la conciencia de cualquier hombre que busca la justicia, no es necesario “bautizar” esas iniciativas, sino vincularse a ellas y, desde adentro, dar testimonio de la fe, que es la motivación íntima del actor cristiano. Todos deben trabajar para un mundo mejor.

Cristianismo revolucionario

Cristianismo y Revolución hace una asimilación de la vida revolucionaria al seguimiento de Cristo. Habrá enemigos, (los agentes imperiales y sus secuaces internos); habrá fariseos, (la vanguardia que habla y no hace nada); habrá un Calvario, (la explotación y el sometimiento del pueblo, la lucha guerrillera). Habrá una crucifixión, pero no tenemos miedo a la muerte: la vida, así, no vale nada; además, habrá una resurrección en el triunfo revolucionario y el advenimiento del hombre nuevo. La revolución esla Redención. Sila Revolucióny su Triunfo es el cielo, la lucha es el Juicio Final, en donde los que se dicen revolucionarios deben optar por uno u otro bando.

Una violencia humanista y cristiana

 

Los principios éticos son como los Mandamientos. No se negocian, son absolutos. Con el régimen no hay negociación posible. La  Populorum  Progressio sostiene que en determinados casos la violencia es justa. Toda comunidad tiene derecho de reaccionar violentamente contra un agresor injusto.La Iglesiase contradice si condena la violencia liberadora y rinde homenaje a los Próceres dela Guerrade Independencia. La violencia es parte de la vida, y es necesaria para superar los obstáculos que se presentan. La violencia es lícita cuando conduce a ser más. En cambio , la violencia es ilícita cuando hace que otro sea menos, cuando anula a las personas, les impide crecer. El amor se opone a la violencia opresora, no a la liberadora. La revolución no tiene que tener odio; pero si no es violenta, no es auténtica. El peronismo es una etapa de la construcción del socialismo; lo que postula el peronismo recién se cumplirá con el socialismo nacional. El símbolo del peronismo era Evita y  su amor por los humildes.

 

Izquierda e Iglesia

Cristianos y marxistas tienen los mismos objetivos: la  defensa de los derechos humanos, de los desposeídos, la construcción de un mundo nuevo, también coincide en buscar leyes humanas y justas. Los militantes de ambas corrientes se unen en trabajos de ayuda social, en la lucha contra la miseria, en la lucha antiimperialista. El vínculo fundamental con el marxismo y el rompimiento con lo clásico del catolicismo es que el pobre, el obrero, es sujeto de su liberación y no objeto de caridad. Las motivaciones de cristianos y marxistas tienen, sí, distintas causas: los cristianos están obligados por el Evangelio; los marxistas por su filosofía. Difieren en la visión de Dios, y del mundo. Pero inclusive la “moral del hombre nuevo” fue otra asimilación importante entre la izquierda y el cristianismo. La moral revolucionaria del militante se acerca a la ascética cristiana. Los iconos eran los mismos: el Che, Cuba, Evita. El sacrificio, el martirio y la entrega generosa eran valores compartidos. El “Hombre Nuevo”, era el ideal antropológico común.

El pobre es sujeto de su liberación y no objeto de la atención pastoral de la iglesia. Este cristianismo revolucionario no tiene un programa, ni objetivos políticos o económicos; reconoce la autonomía de lo político, se limita a la crítica social y moral contra la injusticia. Rechaza la creación de un partido católico promoviendo la participación de los cristianos en movimientos populares. Heredó la intransigencia católica contra la modernidad; pero asimilando la “libertad, igualdad y fraternidad” y propugnando la separación dela Iglesiay el Estado.

El cristianismo revolucionario fue una corriente cristiana que se constituyó en un instrumento de protesta contra la explotación y la miseria de amplios sectores populares, al situarse teórica y prácticamente del lado de los oprimidos. Desde una perspectiva cristiana, pusieron el énfasis en la acción: la opresión es para ser superada, no pensada.

Bibliografía

Documentos dela Iglesia:

Rerum Novarum, RN.

Quadragesimo Anno, QA.

Divini Redemptoris, DR.

Populorum Progressio, PP.

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