Homenaje a Carlos Auyero

Para todos los que abrazamos la politica como Vocacion de Servicio . Carlos Auyero es un referente valioso y digno de emular .Por ello , con este articulo queremos difundir su vida y obra a modo de tributo .
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Carlos Auyero Dirigente Democristiano

Datos Biográficos *

Rendir homenaje a un hombre de la democracia es darnos un tiempo necesario para la reflexión, actividad inmanente al hombre que robustece nuestras acciones. Carlos Auyero fue sin duda un acendrado Luchador por los valores de la democracia, así lo testimonia su biografía. Plasma en acciones su compromiso con la causa de la política nacional desde muy temprana edad. A los 25 años fue electo como Diputado de la Provincia de Buenos Aires al mismo tiempo que se doctoraba en Derecho Público con su tesis sobre las formas de democracia semidirectas. En 1973 asumió como Diputado de la Nación, su destacada actuación legislativa lo llevó a participar y ser miembro informante de leyes trascendentales como la del Defensor del Pueblo y Ley del Contrato do Trabajo. Veinte años después coma convencional constituyente su labor confluiría siendo uno de los redactores de la Constitución nacional que institucionalizó el Defensor del Pueblo, el Plebiscito y la Consulta Popular. Afirmado en convicciones profundas que impulsan acciones valerosas, fue opositor sin concesiones de la dictadura militar. Participó en la Asamblea de los derechos humanos denunciando violaciones a los mismos. Luchó por una salida no negociada can los militares. En la Fundación Fapes , que orientaba junto a Augusto Conte se realizaban reuniones y debates de los sectores políticos en busca de la apertura democrática.

Después de la Guerra de Malvinas, mantuvo una firme posición dentro de su partido y de la Multipartidaria en la línea no dialoguista con los militares y reclamó la urgente restitución de la democracia. En la década del 80 como titular del Partido Demócrata Cristiano viabilizó la construcción del Frente Renovador con el Dr. Antonio Cafiero , que triunfó en las elecciones a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y lo llevó nuevamente a la banca de Diputado de la Nación (1985-1989). También en aquellos años en virtud de su trayectoria político institucional ejerció la vicepresidencia de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) y miembro de la Internacional Demócrata Cristiana (ADC) En 1989, Auyero, desde su concepción de la política coma mecanismo de construcción social, vislumbró un desfasaje entre el sistema de partidos políticos y la sociedad, al percibir la in diferenciación de los proyectos do los partidos tradicionales. Abrió el debate sobre el tema en su partido sus adversarios se impusieron numéricamente. Respetuoso de la decisión mayoritaria aún por pequeño margen, se alejó del partido de toda su vida sin agraviar. Fueron sus palabras: "me voy al llano, al desierto, a luchar por algo que estoy convencido". Su brega no cesó: en ese paréntesis escribió su libro de teoría política "Desde la Incertidumbre " y fundó el partido Democracia Popular . Tres años más tarde fue fundador del Frente Grande y electo Convencional nacional Constituyente. Pero la idea que guiaba sus acciones había gestado un proyecto que encerraba un gran desafío" construir una fuerza política que cobra el espacio más amplio posible, con un eje muy firme y con fronteras abiertas". Este propósito culminaría en la suma de voluntades que crearon el Frepaso. En 1995 obtuvo, tras una austera campaña el 20% de los votos como candidato a gobernador de la Pcia. de Buenos Aires. En una actitud connatural con sus principios participó en la etapa embrionaria para la constitución de la Alianza UCR - FREPASO. La Escuela nacional de Gobierno es la concreción de una de sus aspiraciones que refleja su compromiso con los principios republicanos al propender a la capacitación de dirigentes coadyuvando a un ejercicio idóneo y responsable de la función pública, tal como quedó plasmado en el Art. 38 de la Constitución Nacional. Designar can su nombre a la Escuela nacional de Gobierno es un acto de justicia que la sociedad Argentina en su conjunto valorará como merecido reconocimiento al intelectual, al político que actuó siempre con el coraje de sus convicciones. Por lo anteriormente expuesto es que solicito el debido apoyo de los miembros de este H. Senado a la presente iniciativa.

El H. Senado de la Nación ,

RESUELVE:

Dirigirse al poder Ejecutivo de la Nación a los efectos de solicitarle se designe con el nombre de Diputado nacional Carlos Auyero a la Escuela nacional de Gobierno que él impulsara a integrara a parte del cumplimiento del Art. 38 de la Constitución nacional. Esta solicitud se realiza con motivo de conmemorarse el día 18 de abril el primer aniversario del deceso del Dr. Carlos Auyero.

Por qué recordar a Auyero

Por Héctor Mazzei *

“Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.” Julio Cortázar

Una noche, hace diez años, Carlos Auyero contempló indignado el triste resultado de una política de ajuste impiadosa que dejaba en la desocupación, la pobreza y el olvido a grandes sectores de la población. En Neuquén, la represión policial a trabajadores que cortaban la ruta dejó como saldo el asesinato de una de las manifestantes. Se trataba de Teresa Rodríguez. Ante la insensibilidad del gobierno nacional y provincial de entonces, que calificaron a los manifestantes de subversivos, Auyero definió contundentemente la situación manifestando que “esa gente joven que hemos visto en televisión, no quiere cambiar el mundo. Lo que quieren es volver a entrar al mundo, y los mayores sólo quieren regresar al trabajo decente”. Como tantas veces lo habíamos escuchado, otra vez Auyero dejó claro que se trataba de la exclusión social que estaba azotando a una de las sociedades otrora más igualitarias de Latinoamérica. Minutos después de esta declaración falleció en el programa Hora Clave conducido por Mariano Grondona. Es lamentable que tanto tiempo después nos encontremos con la muerte del profesor Carlos Fuentealba en la misma castigada región, y en circunstancias similares. Esto nos da una idea de la profundidad de la crisis y de lo que queda por recorrer. Por eso creo conveniente recordar y repasar algunas ideas de Carlos Auyero.

Había denunciado esa política años antes, cuando se diseñaba y se aplicaba sin anestesia sobre el cuerpo social. Tras iniciarse el proceso de reformas, al advertir la gravedad de lo que se venía, y viendo el silencio y el agotamiento de las formaciones políticas tradicionales, decidió fundar una nueva alternativa política. Los ejes convocantes fueron básicamente tres: una política centrada en los derechos humanos en sentido amplio, es decir el juicio y castigo a los culpables del terrorismo de Estado y la efectiva vigencia de los derechos sociales y políticos principalmente de los sectores excluidos de la sociedad; la transparencia en la gestión pública criticando el sospechoso proceso de privatizaciones; y la necesidad de la reforma política que permitiera la articulación entre los movimientos sociales y los partidos para garantizar una mayor participación de la ciudadanía.

Fue el momento en el que se dio cuenta de que había que empezar de nuevo. En esta convocatoria fue seguido por sus compañeros de toda la vida y por un grupo de jóvenes que aprendimos de sus ideas pero principalmente de sus ejemplos. Recorrió el país en absoluta soledad durante los primeros meses, buscando consensuar con diferentes actores sociales y políticos sobre la necesidad de estructurar una alternativa superadora. Y empezó por el principio: convocó a un amplio espectro de intelectuales de diferentes procedencias y tradiciones culturales, como Beatriz Sarlo, Horacio González, Nicolás Cassullo, José Nun, Carlos Altamirano, Horacio Verbitsky, entre otros.

¿Era posible integrar culturas políticas procedentes del socialismo, del social cristianismo, del peronismo y del radicalismo? El resultado fue la revista La Mirada , donde estas tradiciones comienzan a “dialogar”, constituyendo una experiencia en el plano de las ideas atípica por dos razones: por su pluralismo y porque estaba coordinada por alguien surgido de “la política” en un país donde las ideas y la acción política interactuaban (e interactúan) cada vez menos. Esta tarea enriquecedora en el plano de las ideas no le impidió la acción política. La paciente tarea de convencimiento y de acuerdos dio por resultado la constitución de una fuerza política progresista –primero el Frente Grande y luego el Frepaso–, de las que fue su estratega y principal usina de ideas. La disgregación actual de esa alternativa no debe confundirse con la

vigencia de sus propuestas: hoy la sociedad exige más transparencia, un Estado más activo en defensa de los derechos y más participación democrática. En este último sentido, una de las propuestas legadas por Auyero tiene que ver con la apertura de las estructuras políticas a la ciudadanía a partir de las internas abiertas y simultáneas, como forma de ampliar la democracia y acercarlas al pueblo.

Se trata de una reforma pendiente que la crisis de 2001 puso en el tope de la agenda pública, pero que el paso del tiempo y los intereses en juego han archivado. Nuestro país parece estar saliendo de una de sus crisis más profundas, pero los sucesos de Neuquén nos devuelven brutalmente a la realidad de lo que queda por hacer y el tipo de dirigencia que se requiere para superar años de postergación y decadencia no sólo económica, sino social, educativa y cultural. En aquellos momentos difíciles como los años de la dictadura militar, la asonada de Campo de Mayo del '87, la hiperinflación y los años del menemismo, nuestro país ha contado con un hombre justo, honesto y comprometido como Carlos Auyero, buscando ideas superadoras, consensos sociales y políticos, expresándose como una mansa pero poderosa voz que a veces predicó en el desierto y otras enfrentando las arbitrariedades del poder, ya sea desde el recinto de la Cámara de Diputados o de la Convención Constituyente.

Volviendo a la cita de Cortázar, Auyero tuvo la valentía de plantearse que había que empezar de nuevo, “pero sostenidos en una articulación implantada con fuerza en la gente”. Nuestro país vive un momento donde parecen abrirse ventanas de nuevas oportunidades, pero los niveles de pobreza y la desigualdad oceánica muestran una persistencia tal que exige profundizar el modelo. En este sentido, sus ideas transformadores con eje en lo que denominó “utopía de los derechos humanos” cobran vigencia y actualidad para garantizar igualdad de oportunidades y acceso a los bienes sociales para todos. Por su ejemplo vale recordarlo pero, principalmente, es importante repensarlo. Fuente: http://www.pagina12.com.ar

Homenajearon a Carlos Auyero, un caballero de la política argentina

El acto se hizo en el Colegio Nacional Buenos Aires y participaron varios ex integrantes del Frepaso. El fallecido dirigente democristiano fue recordado como “un político generoso”. El rector Horacio Sanguinetti, el subsecretario Eduardo Sigal y Ani, la viuda de Auyero. Todos se estaban retirando del homenaje a Carlos Auyero, cuando en los pasillos del Colegio Nacional Buenos Aires se escuchó decir a Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora: “Lo quería mucho porque fue un caballero de la política” . Palabras más, palabras menos, las mismas que en boca de ella se reproducen en las crónicas que el 17 de abril de 1997 dieron cuenta de muerte del dirigente del Frepaso. En un país en el que la mayoría no resiste al archivo, esa virtud, la de la coherencia, fue precisamente la que rescató la mayoría de quienes fueron anoche a homenajear a Auyero.

En las primeras filas frente al estrado, se sentaron el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, y el senador del PJ, Antonio Cafiero. La mayoría eran ex integrantes del Frepaso: la diputada Alicia Castro, la ex diputada Marcela Bordenave, el ex diputado Horacio Viqueira, el ex diputado y actual funcionario de la Cancillería Darío Alessandro, el actual director del Banco Central, Arnaldo Bocco, entre otros. También Alberto Aramaouni, histórico dirigente de la Democracia Cristiana y fiel ladero de Auyero. De aquellos viejos compañeros de Humanismo y Liberación , la corriente interna de la DC que había hecho una causa del compromiso por los derechos humanos, estaba Néstor Vicente. En las segundas filas, junto a Cortiñas, se ubicó Laura Comte, de Madres Línea Fundadora, y María Elena Naddeo.

Comenzó hablando el rector del Nacional Buenos Aires, Horacio Sanguinetti. Optó por recordar al homenajeado como el adolescente que había transitado precisamente por aquellas aulas. Con la ficha de alumno en sus manos, se detuvo en el jopo que mostraba la foto de un Auyero muy joven. “Era un buen alumno que solamente parece haber tenido algún problema en inglés”, dijo al repasar sus calificaciones. Luego habló el secretario de Medio Ambiente de la ciudad, Eduardo Epsteyn. Lo recordó “como un hombre bueno” y “un político generoso, inteligente y culto. Algo que no abunda”. Al detenerse en algunos de los episodios que había vivido junto a Auyero, subrayó “la generosidad que tuvo en bajarse de la candidatura en favor de Graciela Fernández Meijide”. Para poner las cosas en su real término al hablar de aquel hecho, recordó que fue “una decisión que Auyero aceptó”. Fernández Meijide no estuvo presente ayer en el acto.

El acto había sido anunciado a través de una solicitada por una comisión de homenaje que contó con una larga lista de adherentes entre los que figuraron el presidente Néstor Kirchner, el jefe de Gabinete Alberto Fernández y el ex vice Carlos “Chacho” Alvarez. “Auyero fue un hombre que sabía que el mundo y la Argentina habían cambiado. Pero ser prácticos, ser pragmático, no es vivir en un país en donde vale todo”, señaló Sigal. El actual subsecretario de Política Latinoamericana de Cancillería señaló que le había tocado discutir mucho con Auyero. Más allá de las diferencias, se detuvo en el momento en el que se encontró políticamente con el histórico dirigente de la DC. “Yo me iba del Partido Comunista defraudado con una forma de ver la vida”, dijo, para señalar que “no queríamos construir un testimonio” y que “las cosas se pueden cambiar desde el gobierno”. El de la esposa de Carlos Auyero fue un recuerdo íntimo. Destacó la coherencia y que “se hacía cargo de lo que decía”. Leyó un cuento escrito por Javier Auyero, en el que recordaba a su padre y se preguntaba por el cielo en el que estaría. “Me sirve tu sendero compañero”, fue lo último que señaló Ani, su mujer. Fuente: http://www.pagina12.com.ar