Por Lic. Soledad Herrera, Master en polÃticas económicas y el Lic. Ezequiel Castro León, licenciado en EconomÃa, asesor de la pcia de Sta Cruz. , en Foro Federal de investigadores y docentes, Ministerio de Desarrollo Social 2005.
De acuerdo a estos autores, las nuevas teorÃas sobre el crecimiento económico no dependen solo de variables como población y tecnologÃa, sino, y por sobre todas las cosas del capital humano, el conocimiento y la innovación.
A partir de los años 80 estas posturas toman un nuevo impulso a través de los modelos de crecimiento endógeno desarrollados por los trabajos de Romer (1986) y Lucas (1988), éstos autores, sostienen que el conocimiento y el capital humano son practicamente determinantes para el crecimiento y desarrollo en el largo plazo. Ellos consideran capital humano al nivel general de competencias y sostienen: v Una persona mas educada no solo es más productiva sino que también incrementa la productividad de todos los factores de producción. v Un bajo nivel de capital humano genera que el capital fÃsico sea menos productivo y si ambos son menores que los de las demás economÃas, su nivel de ingresos también tendera a ser menor. v No puede haber flujo de capitales de las regiones o subregiones ricas a las pobres si el nivel de capital humano de éstas es muy bajo respecto al de las primeras. v Una vez acumulada una masa crÃtica de capital humano, esta genera fuertes externalidades y se constituye en el principal factor de atracción o expulsión de capital fÃsico y humano de una determinada región o ciudad.
Respecto del rol de las universidades y de las instituciones educativas en el desarrollo económico local, se sostiene que, además de las funciones tradicionales de formación de RRHH y difusión del conocimiento cientÃfico se requiere vincular a las mismas con los centros productivos regionales.
Por último, uno de los principales desafÃos por abordar por parte de las universidades y demás casas de estudios es promover los valores que norman el capital social de las regiones.
El desarrollo de las regiones no solo implica el crecimiento de la economÃa, sino también el desarrollo de las estructuras sociales y polÃticas, erigiéndose de esa forma en agente de promoción cultural, de integración, de socialización y de transmisión de valores y actitudes.


