Terrorismo de Estado

En este artículo se describen los procesos históricos que precedieron a los disitintos golpes de Estado en la regiòn .
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Terrorismo de Estado

(*) Liliana Altieri

Los procesos políticos y económicos vividos en el S.XX, han tenido una honda repercusión en la historia social, política y económica de América Latina, así como también en la supresión de los derechos del hombre.

La doctrina de Monroe aplicada por El presidente de los Estados Unidos Nixón, traspasó las fronteras de lo nacional y se convirtió en una semilla que poco a poco fue transformándose en bandera de la Seguridad Nacional de países como Brasil, Chile, Uruguay y Argentina entre otros, con una política de intervención militar.

Así también estos países latinos exportaron el modelo económico Neoliberal, que conjuntamente con su lucha contrainsurgente fue el detonante de décadas de gobiernos militares, golpes de estado con sus consecuentes crisis sociales y económicas.

Los pueblos del cono sur se dividieron en Derecha o Izquierda, Capitalismo o Socialismo o más precisamente, Pro-norteamericanos o insurrectos. Las décadas infames son testimoniadas por diferentes historiadores, luego de minuciosas investigaciones y comprobantes de hecho, entre estas están las redactadas por Marisa Gallego, Teresa Eggers y Fernanda Gil Lozano, en la que dan cuenta de un proceso que duró desde los 60 a los 80 y se traducen en la sucesiva toma de poder por las fuerzas armadas de turno o políticos anuentes con el proceso.

Durante este momento histórico se suprimieron los derechos civiles y políticos de los ciudadanos, se crearon organizaciones paramilitares y organizaciones por los Derechos Humanos, el interrogante que nació en la población durante y después de esos años de silencio cívico han tenido y tendrán su respuesta en la objetiva reseña histórica, testimonio de perseguidos y declaraciones de gobernantes de facto.

La democracia cae, los capitales económicos norteamericanos ayudan a los nuevos regímenes insaturados en América luego de la suspensión de los derechos civiles y políticos de sus ciudadanos.

Chile es una de las primeras naciones del sur que vive un gobierno militar de 1964 a 1985, sin embargo el verdadero gobierno intervencionista llegaría primero a Bolivia, en 1971 bajo el mando del Coronel Hugo Banzer que según los historiadores e investigadores de esa época, tuvo como asesor para sus grupos paramilitares de un criminal de guerra nazi, Klaus Altman, refugiado en ese país, (huyendo del juicio de Newrembreg) desde el 50´.

Luego del golpe en Bolivia, entra en escena Chile, esta vez es el General Augusto Pinochet, que se mantiene en el régimen de 1973 a 1983, 16 años de la llamada Dictadura Contrarrevolucionaria, que dejo un saldo de alrededor de 3000 ciudadanos ejecutados o desaparecidos, comenzando por el presidente Constitucional, en ejercicio de su mandato, Salvador Allende, el 11 de setiembre 1973, en el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile, mientras aviones bombardeaban el edificio y un grupo de carabineros lo tomaban por asalto.

Años más tarde y en medio de malestares sociales, tiene su nuevo escenario de golpismo militar, la banda oriental o República Oriental del Uruguay, en Junio de 1973. Este golpe se venía gestando desde la aprobación del presidente en ejercicio, por la “Ley de lemas” José María Bordaberry, en su mandato se vale de un organismo asesor, el Consejo de Seguridad Nacional (COSENA), que tiene a su cargo la intervención de las Empresas del Estado. Pero también, este presidente, se encarga de disolver las cámaras legislativas, el allí líder en oposición a su mandato dice: Me perdonarán que yo, antes de retirarme de sala, arroje al rostro de los autores de este atentado el nombre de su más radical e irreconciliable enemigo, que será, no tengan la menor duda, el vengador de la República: ¡Viva el Partido Nacional!, este representante del Partido Blanco, Wilson Ferreira Aldunate, quién había sido el más votado, en las elecciones de 1971, fue  proscripto y debió abandonar su país.

En el marco de esta gran crisis, social y política que estaba viviendo América desde ya hacía años y trataba de hacerse oír desde distintos focos como opinión pública, para ser luego reprimida por las fuerzas de poder legalizadas, llega a la Argentina.

Durante el gobierno de Carlos Onganía, se implementa la Revolución Argentina, esta tenía el deber de preservar los valores morales y espirituales de la civilización occidental y  cristiana, en este proceso se enfrentaron las fuerzas de izquierda y de derecha. Las primeras respondían a su líder en el exilio, Juan Domingo Perón, décadas atrás reformador de la Constitución de 1853, en la reforma de 1949, donde se consideraba a la familia como pilar básico de la sociedad, se reconocían los derechos del hombre, la mujer, del obrero, concediéndole al anciano y al niño, respeto, amparo y educación. Esta Constitución también propiciaba un cambio económico, que avalaba su interés por la comunidad, desde la cooperación y el trabajo digno y salubre para todos los argentinos.

Las fuerzas de derecha perseguirán los ideales neoliberales, como el plan económico de Krieger Vasena, que tuvo una fuerte oposición obrera, que si bien trajo un superávit de 200 millones de dólares, con la participación de empresas extranjeras en la extracción de petróleo (YPF), también sancionó la ley de alquileres que dio pie a desalojos y suspendió los convenios colectivos de trabajo.

Estas medidas y otras tuvieron su clímax en el Cordobazo, donde fuerzas estudiantiles y obreras reaccionaron masivamente contra la dictadura, este accionar de protesta ciudadana, fue duramente reprimido por el ejercito e incentivo la creación de células políticas armadas de izquierda como los Montoneros, el ERP y la FAR.

Recién en 1973, se llama a elecciones, triunfa el partido Justicialista, con Héctor J. Cámpora encabezándola, ya que su líder Juan Domingo Perón estaba vetado. Este mandatario dura en el poder 49 días, después de los cuales, llama nuevamente a elecciones, ahora si presentando la formula Perón-Isabel, que llega al poder con el 62% de los votos.

Sin embargo el país ya estaba dividido, en izquierda y derecha, que toma su mayor importancia al morir el presidente en ejercicio y asumir su esposa María Estela Martínez. La presidenta, y su mano derecha José López Rega, permiten que la obra empezada años atrás de represión ilegal, como Operativo Independencia, dirigido por las FFAA, originen un nuevo Golpe de Estado esta vez con 7 años de poderío.

Durante estos gobiernos de facto, la ciudadanía argentina vivió, persecuciones, suspensión de libertades y garantías, traducidas en el premio nobel de la Paz, que recibió  Adolfo Pérez Esquivel, en 1980, por su lucha por los Derechos Humanos.

También testimonian su tarea cumplida, al expresar en su discurso del 30 de Junio en la sal de representantes, “el objetivo inmediato en ese marco es el aniquilamiento de la subversión, en todas sus manifestaciones. En esta lucha deben señalarse dos aspectos fundamentales, primero su carácter global, en cuanto involucra no sólo a las Fuerzas Armadas y de Seguridad, sino a todos los sectores de la Nación que conciben a la libertad como deliberada asunción de un orden. Segundo que la violencia empleada es monopolio exclusivo e irrenunciable del Estado, dentro de la ley”, estas palabras fueron pronunciadas por el comandante Jorge Rafael Videla, en su cruzada contra la subversión al tomar el poder en 1976.

El escritor Ernesto Sábato,  desde su libro “Nunca Más”, compiló años de testimonios, documentaciones y las celebres listas de desaparecidos en el proceso, este informe de la CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, finaliza en su prólogo de la siguiente manera: “Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de las criatura humana. Únicamente así podremos estar seguros que NUNCA MAS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado” (8° edición: 2003)

El proceso de reorganización Nacional, que tuvo su nacimiento luego de la V Conferencia de los Ejércitos Americanos  en West Point (EEUU) y se implemento en su forma grupos especiales y sucesivos gobiernos militares.

El más célebre y recordado por la ciudadanía argentina fue el de la Junta Militar precedida por Jorge Rafael Videla (Ejército), Emilio E. Massera (Armada) y Orlando R. Agosti (Fuerza Aérea). Este proceso de seguridad Nacional producto de la doctrina de Monroe (EEUU) o de Nixón, propicio grupos capacitados en la Escuela Francesa. Esta Escuela célebre por sus métodos de inteligencia y aplicaciones de correctores por medio de torturas y muerte, al estilo del accionar de Adolf Hithler (en Alemania) y su SS, fue el semillero que se sembró a lo largo de Latinoamérica, como grupos de apoyo de las FFAA.

Los golpes de estado, la supresión de los derechos civiles, desafueros y exterminio sistemático de toda fuente llamada subversiva o “apátrida” se perfilo en todo el cono sur.

La legalidad desde el ejercicio del poder institucionalizándolo, bajo el lema de Defensa de la Patria, tuvo sus saldos económicos y sociales.

Los países latinoamericanos tuvieron que pedir fuertes sumas de dinero al F:M:I, (Fondo Monetario Internacional), para lograr sus propósitos intervencionistas y justicieros.

Superando el vaciamiento económico, al dejar la entrada a capitales extranjeros que vaciaron la economía nacional, le sucedió el vaciamiento de las ideas, mediante la persecución, tortura, muerte o desaparición de personas.

Cada uno de estos países latinoamericanos, hicieron justicia por mano propia con la modalidad de represión clandestina, es así que hoy se cuenta con largas listas de desaparecidos que van de 600 en Uruguay (según algunos investigadores, aunque si se tienen en cuenta los uruguayos desaparecidos en otros países, sumarían más) a 30.000 en Argentina, sabiendo que en estas listas hay bebés, niños, ancianos, mujeres y hombres, en su mayoría civiles, todos ellos llamados contingente subversivo.

Estas acciones de represión ilegal, para los defensores de la «teoría de los dos demonios», constituyeron la llamada guerra sucia y agravaron la situación de ilegitimidad e ilegalidad en que habían incurrido las Fuerzas Armadas al interrumpir el orden constitucional.

Los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Proceso fueron investigados en 1984 por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) que produjo el famoso informe “Nunca Más”.

Por estos crímenes, las tres juntas de comandantes que gobernaron el país entre 1976 y 1982 fueron juzgadas y condenadas en 1984, sin embargo la “Ley de Obediencia Debida” de 1987, los deja en libertad, al declararlos no punibles por haber actuado en virtud de obediencia debida. Estos responsables han sido enjuiciados y condenados tanto en Argentina como en otros países y aún hoy los procesos continúan, varias décadas después de los hechos vividos, del tristemente célebre, Terrorismo de Estado.

Bibliografía

Mariza Gallego, Teresa Eggers, Fernanada Gil Lozano, Historia Latinoamericana 1700-2005)

Informe de la Comisión Nacional sobre la desaparición de Personas, CONADEP

Página/12, Entre dictaduras y DEMOCRACIAS, N°13

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(*) periodista :  altierililiana@yahoo.com

Ensayo cuatrimestral correspondiente a la Asignatura Política Educativa ISCOSAL

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