Educación de Adultos

Si bien existe una tradición educativa importante en nuestro sistema escolar sobre la educación de adultos, nos parece apropiado dejar expresado nuestro pensamiento al respecto.
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La educación de jóvenes y adultos

Por Marcelo Albornoz

Si bien existe una tradición educativa importante en nuestro sistema escolar sobre la educación de adultos, nos parece apropiado dejar expresado nuestro pensamiento al respecto.

En principio debemos discernir de que adulto hablamos y desde que  concepción antropológica se aborda el tema.

Este tema no es menor porque aún hoy en las distintas disciplinas científicas la cuestión antropológica sobre el hombre sigue abierta y de acuerdo a ella la propuesta educativa puede variar significativamente .En aquellas coexisten posturas tan disímiles como las que sostienen la deidad del hombre como un elemento esencial y distintivo de lo humano, hasta aquellas que lo consideran simplemente un animal evolucionado .Entre ese amplio espectro de cosmovisiones, definitivamente nos ubicamos en el humanismo trascendente.

La otra cuestión que abordaremos en este artículo pasará en principio por fijar una postura sobre la producción de conocimiento  y en segundo término sobre la manera de enseñar y aprender  que requiere la educación de adultos.

Dado lo precedente consideramos de manera enfática que solo será posible comenzar a comprender al hombre y a su problemática en la medida que se lo estudie en su totalidad y complejidad y no desde una perspectiva  parcial que solo considere y exacerbe algunas de sus características. Esto debe ser así porque el hombre es un ser multidimensional, misterioso, racional, impulsivo, divino y humano y es todo eso a la vez sin que represente ninguna contradicción, ya que en ello reside su complejidad antropológica, en definitiva cuerpo, mente, alma y espíritu.

De acuerdo a ello,  para nosotros no existen dicotomías ni dualidades irreconciliables entre lo natural y lo humano, entre el individuo y la persona, entre lo intencional y  lo espiritual porque entre otras cosas el hombre  es un ser axiológico:” la vida humana no es un mero existir (…) sino además es un saber de que existe .La existencia humana se distingue de todas las otras en que tiene conciencia de su existencia” 1

(1)                       *Frondizi Risieri y Gracia Jorge, “El hombre y los valores en la filosofía latinoamericana del siglo xx”, Pág.101, F.C.E, Madrid.   *

En definitiva, la vida es una existencia  problemática, pero no por ello  fatal ni trágica, sino que es absolutamente  humanizante y se torna así  cuando se  involucra con el otro de manera fraterna. Esta forma  de relación interpersonal  es  para dignificar las vivencias y para ello,  es que construye  un universo simbólico consecuente .En definitiva, esto es lo que define  la determinación humana porque elige y decide.

De acuerdo a nuestra posición precedente, el conocimiento es producto de una construcción compartida, dialogal y liberadora, pero no como una mera especulación  y abstracción intelectual sino como un proceso  absolutamente humano, práctico y de concientización política. Con esta afirmación no  pretendemos desconocer la complejidad que implica la creación de conocimiento científico. A propósito, ya en Mayéutica Educativa sostuvimos al respecto:” El conocimiento científico permite el dominio de los fenómenos, la ciencia es poder " Bacón (1561-1626), o, " La ciencia es valiosa como herramienta para domar a la naturaleza y todo avance científico es beneficioso, la ciencia es neutra, lo que ocurre es que la tecnología es ambigua; nos brinda instrumentos que pueden servir para el bien como para el mal", según sentencia Mario Bunge.

Sino que en este breve escrito nos preocupa la finalidad de aquel  y su utilización en post de una verdadera sociedad democrática, en donde la educación de adultos ocupe un lugar preponderante. Recordemos que en nuestra querida región en general y en nuestro país en particular aún persiste  en este sentido una característica demográfica adversa, ya que la mayoría de los adultos, no han alcanzado un nivel y grado aceptable de escolaridad, esto significa que persiste entre nuestras poblaciones un importante número de jóvenes y  adultos con estudios secundarios incompletos. Nos parece innecesario explicar las nefastas consecuencias que ello implica no solo para los propios adultos sino también para las posibilidades de desarrollo social y humano de los países respectivos. Por ello la educación de este grupo etáreo debe erigirse en una verdadera política de Estado en donde se procure la educación integral y permanente de su población como lo sostiene la UNESCO****en su declaración de Hamburgo “La Educación a lo largo de toda la vida es por lo tanto más que un derecho es una de las claves del siglo XXI. Es a la vez consecuencia de una ciudadanía activa y una condición para la participación plena en la sociedad. Es un concepto sumamente útil para fomentar el desarrollo ecológicamente sostenible, para promover la democracia, la justicia y la igualdad entre mujeres y hombres y el desarrollo científico, económico y social, así como para construir un mundo en el que los conflictos violentos sean sustituidos por el diálogo y una cultura de paz basada en la justicia”.

Desde lo estrictamente educativo   se debe propender tanto a la formación como a la capacitación del adulto para que con ello pueda superar los distintos problemas del mundo actual  y a si integrarse socialmente de manera no alienante a los desafíos contemporáneos.

Si bien valoramos como muy positivo que en  la Ley N° 26.206 de Educación Nacional, se la  designe como “Educación Permanente de Jóvenes y Adultos” (EPJA) y  como una de las ocho modalidades del sistema educativo. Creemos que para poder  materializar ello, no basta con incrementar partidas presupuestarias y/o poner en vigencia algún programa específico, ello de por sí es muy  importante, pero insuficiente. Sino que además, debemos adaptar las estructuras educativas y los dispositivos pedagógicos a las particularidades humanas   y a las trayectorias socio escolares  de los adultos concretos.

Para finalizar consideramos que debemos revisar nuestros actuales planes de  formación y capacitación  docente  en estas temáticas  y animarnos  a plantear en nuestros proyectos la construcción de una sociedad más justa y democrática, en donde la distribución equitativa de los bienes culturales sea tan importante como la de los bienes materiales, en fin,  educar para humanizar y humanizar para liberar. 

Buenos Aires, junio de 2012  

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